Patrimonio Cultural Cafetero

Inscrito el 25 de junio de 2011 en la lista de Patrimonio Mundial de la Unesco,

Los cuatro valores por los que somos considerados excepcionales:

  1. Cultura Cafetera para el mundo.
  2. Producción de Café de Calidad.
  3. Capital Social Estratégico, alrededor de la Federación Nacional de Cafeteros y sus Comités Departamentales y Municipales.
  4. Equilibrio entre tradición y tecnología para alcanzar la Sostenibilidad.

Los valores excepcionales y universales del PCC se definen a partir de los siguientes atributos:

  1. Café de montaña
  2. Cultivo en ladera
  3. Edad de la caficultura
  4. Patrimonio natural
  5. Disponibilidad hídrica
  6. Institucionalidad cafetera y redes afines
  7. Patrimonio arquitectónico
  8. Patrimonio arqueológico
  9. Predominio del café
  10. Poblamiento concentrado y estructura de la propiedad fragmentada
  11. Influencia de la modernización
  12. Patrimonio urbanístico
  13. Tradición histórica en la producción de café
  14. Minifundio cafetero como sistema de propiedad de la tierra
  15. Cultivos múltiples
  16. Tecnologías y formas de producción sostenibles en la cadena productiva del café

La inscripción de nuestro Paisaje Cultural Cafetero en la Lista de Patrimonio Mundial ha acrecentado el sentido de pertenencia de las comunidades, ha generado expectativas por el impacto de este reconocimiento internacional y ha implicado un mayor compromiso del Estado para su protección.

Así que todos unidos: los gobiernos locales, departamentales y del orden nacional, el gremio cafetero y los habitantes de la región debemos  valorar y conservar nuestra identidad y despertar nuestro sentido de pertenencia y el orgullo por nuestra tierra y forma de vida.

¡PAISAJE CULTURAL CAFETERO SOMOS TODOS!

Recordemos que este título conferido por la Unesco se otorga “a sitios específicos del planeta que son los mejores ejemplos de patrimonio cultural y natural de la humanidad”, con el propósito de orientar a sus habitantes en una gestión más eficaz de su propio desarrollo, por medio de la valoración y conservación de los recursos naturales y los valores culturales.

Uno de nuestros valores excepcionales es nuestra “Cultura cafetera para el mundo”.

Los habitantes de la región del Paisaje Cultural Cafetero nos caracterizamos por nuestros valores, nuestro espíritu emprendedor, laborioso y amable.

Y a partir del cultivo del café y de su comercialización hemos construido y consolidado un patrimonio cultural conformado por bienes materiales y manifestaciones inmateriales, que pueden observarse en nuestras poblaciones, en los objetos y en el conjunto de tradiciones y manifestaciones que son un orgullo regional y nacional.

Entre estos se destacan: las fiestas y ferias municipales, los nombres de locales y negocios que hacen honor a la actividad cafetera, las artesanías, la gastronomía y figuras representativos, como el arriero, la mula, el machete, el “yipao” y Juan Valdez; el vestuario típico y por supuesto, en la arquitectura de influencia española, que fue apropiada, adaptada y transformada por medio del bahareque, y que constituye una característica única de identidad de nuestro paisaje.

Valores excepcionales con los que contamos y que están estrechamente ligados a la vocación cafetera de nuestra región.

  • El primero es el Esfuerzo humano familiar que ha pasado de generación en generación, para producir un café de excelente calidad.

Gracias a la voluntad, el esfuerzo y el compromiso que ha pasado de padres a hijos, en nuestra región cerca de 24 mil familias producen un café de montaña de excelente calidad. Allí, en fincas que en promedio tienen 4,5 hectáreas, de las cuales las cultivadas con café son de aproximadamente 2,6 hectáreas, se han aplicado novedosas técnicas de siembra adaptadas a las difíciles condiciones de los Andes colombianos.

Hoy, el café sigue siendo un producto clave para la estabilidad social y económica y para la viabilidad de las comunidades cafeteras rurales de la región.

  • El segundo es Capital social estratégico.

 La caficultura, como principal actividad del Paisaje Cultural Cafetero, ha sido liderada durante más de 90 años por una institucionalidad única en el mundo: la Federación Nacional de Cafeteros, y sus comités de cafeteros han sido actores claves para implementar la acción colectiva de los productores de café en el desarrollo de bienestar, la construcción de vías, escuelas, puestos de salud, infraestructura y programas de sostenibilidad de la caficultura.

Además, los productores de café participan y toman decisiones colectivas en los comités municipales y departamentales de cafeteros, se apoyan en el Servicio de Extensión, en el Centro de Investigaciones del Café (Cenicafé), la Fábrica de Café Liofilizado Buencafé, garantizan la compra del producto por medio de Almacafé y las cooperativas de cafeteros y obtienen toda una variedad de servicios que provee el gremio.

Por todo esto el modelo cafetero colombiano ha sido considerado como único en el mundo.

  • El tercero es la Conservación y equilibrio entre tradición y tecnología para garantizar la calidad y sostenibilidad.

Nuestra región ofrece grandes ventajas para la producción de café, pero también exige grandes retos. Por eso, durante más de cien años se han adaptado y mejorado las técnicas tradicionales de siembra y beneficio del grano, en busca de un equilibrio entre la tradición y la tecnología para mantener la competitividad y la calidad del producto.

Esta adaptación y mejoramiento continuos son soportados por el “circuito del conocimiento”, en el que los caficultores, de la mano de Cenicafé y del Servicio de Extensión de la Federación Nacional de Cafeteros, adoptan innovaciones tecnológicas que buscan aportar mayor sostenibilidad a su actividad y que han permitido que el Paisaje Cultural Cafetero siga siendo productivo y sostenible en términos económicos, sociales y ambientales.

Nuestro Paisaje Cultural Cafetero es el resultado del esfuerzo de muchas generaciones y un ejemplo sobresaliente de adaptación humana a condiciones geográficas difíciles. Es por ello que los productores de la región son un modelo excepcional de acción colectiva, pues tuvieron que superar circunstancias económicas muy duras para hacer que su producto fuese valorado y reconocido en el mundo.

El reconocimiento de nuestros valores universales excepcionales implica el compromiso de todas las naciones en la protección de nuestro Paisaje Cultural Cafetero; pero a la vez, la declaración envuelve un compromiso del Estado colombiano con la comunidad internacional y, a la vez, una oportunidad para que nosotros como habitantes y quienes nos visitan conozcamos nuestra región y nos involucremos en su protección y conservación.

Nuestra región cuenta con una incomparable belleza de la que hacen parte los cultivos de café, las zonas de bosques nativos y corredores biológicos que son estratégicos para la conservación de la biodiversidad mundial. Es así como valles, cordilleras, laderas de pendientes suaves y escarpadas, glaciares y volcanes integran esta pieza paisajística tan singular y representativa.

El emprendimiento y tenacidad de los habitantes de nuestra región hace parte de nuestra identidad. Juntos hicimos posible el desarrollo de una reconocida industria alrededor del cultivo del café y es por eso que hoy se obtiene un producto de inigualable calidad que es reconocido y valorado en todo el mundo.

En nuestra región se encuentran formas de poblamiento y manifestaciones arquitectónicas únicas. Un ejemplo de ello es la utilización de la guadua que dio como resultado la técnica constructiva del bahareque.

La variedad y originalidad de las manifestaciones culturales, representativas de nuestra región dieron origen a un patrimonio inmaterial muy valorado. Es así como el café y su entorno productivo inspiró la tradición oral, la danza, la música, la gastronomía, la literatura, la arquitectura y las costumbres que se han trasmitido de generación en generación.

Durante más de cien años, y pese a la difícil topografía, las familias campesinas pobladoras de nuestro Paisaje Cultural Cafetero han buscado mejorar y fortalecer su industria. Así, año tras año, los productores han desarrollado e implementado prácticas sostenibles para conservar este medio ambiente y su valiosa biodiversidad.

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